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Encabezando el relato de cada quincena encontrarán un mapa interactivo, en el cual con los controles que se ven en el ángulo superior izquierdo de la pantalla, podrán tanto acercar o alejar la imagen ( + y - ), como desplazarla a voluntad  ( ← ↑ → ↓  ) para ver en detalle el recorrido.

 

En dicho mapa y en color amarillo verán un recorrido tentativo para cada etapa de nuestro viaje, el mismo no es el resultado de ningún análisis profundo de la ruta a seguir, sino más bien una primera aproximación meramente cartográfica. De la información que iremos recabando sobre las rutas y los lugares a visitar surgirá el camino que seguiremos; y que marcaremos con distintos colores.

En verdad nunca escribí un diario para ser leído por otras personas, no tengo mucha idea de como encararlo, ni que les puede resultar interesante o no, la idea es trasmitir nuestras vivencias y si en algo pueden ayudar a quienes planeen vivir una experiencia similar o a "volar" a aquellos que no puedan, el objetivo estará cumplido. Ayúdenme a encontrar el perfil del relato, queremos saber que les parece, así vamos mejorando, hágannos llegar sus opiniones a través de la página "Contacto" de esta web.

Gracias

PRIMERA ETAPA

Desde el 26 de septiembre hasta el 16 de diciembre de 2012, fueron 82 inolvidables días, durante los cuales  compramos el motorhome en New Braunfels - Texas y recorrimos casi 7.000 km hasta New York. En los primeros días no incluimos fotografías porque nuestra máquina dejó de funcionar justo antes de iniciar el viaje, pero en poco tiempo pudimos solucionar el problema. En cada uno de los siguientes botones encontrarán un diario de ruta de cada quincena, como así también un mapa exacto del recorrido.

SEGUNDA ETAPA

Esta etapa, como lo preveíamos, resultó mucho más larga que la anterior, empleamos 98 días en total para recorrer los 14.400 km que insumió. Partimos el 1 de abril y regresamos el 7 de julio, comenzamos obviamente en New York, (donde habíamos dejado el MH) y terminó en Las Vegas como fue planificado.

Como expresé antes de partir, hubo dos temáticas muy definidas y diferentes entre sí; primero visitamos grandes ciudades: Boston - Quebec - Toronto - Otawa - Montreal - Detroit - Chicago ... y luego casi todo fue naturaleza, por los grandes Parques Nacionales de las Rocallosas, tanto canadienses como americanas. El clima tuvo mucha influencia en el viaje impidiendo varias excursiones, no obstante hicimos muy pocas modificaciones respecto del recorrido proyectado.

Esperamos que les haya resultado interesante y si a alguien le resulta útil, mucho mejor. Muchas gracias por acompañarnos ...

TERCERA ETAPA

Esta etapa comenzó en Las Vegas, (donde habíamos dejado el MH) y culminó en la ciudad de Managua, capital de Nicaragua. La encaramos con muchos temores y dudas; nuestros miedos eran por la gran inseguridad de la que tanto se habla en México y Centro América, y la incertidumbre era por la burocracia, arbitrariedades y funcionarios que podríamos encontrar en las fronteras que cruzaríamos.

Pero juntamos coraje y encaramos la etapa, en 96 días recorrimos más de 13.000 km, visitando USA (Costa Oeste), México, Belize, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y no tuvimos ningún problema relevante al respecto.

Confirmamos lo que pensábamos al partir, la parte histórica-cultural, a nuestro parecer, superó a las bellezas naturales; lo que más nos gustó del viaje fue la combinación de selva y ruinas que encontramos en los yacimientos arqueológicos menos visitados por el turismo, esas magníficas construcciones asomando entre la exuberante vegetación constituyen un paisaje único.

Como en las anteriores oportunidades esperamos que el relato les haya resultado interesante y les agradecemos el habernos acompañado.

CUARTA ETAPA

Todo lo que habíamos planificado respecto del itinerario y fechas quedó desbaratado por los innumerables problemas que debimos soportar.

En el arranque fueron las increíbles demoras que nos ocasionó la Aduana de Nicaragua, luego las repetidas fallas de la caja automática de la rodante nos retrasaron más de un mes. Cuando solucionamos los problemas mecánicos, seguimos con la cancelación de varias fechas de embarque en la naviera SC Line y coronamos cuando por negligencia y complicidad de esta empresa, sus empleados saquearon nuestro vehículo.

Pero cuando pensábamos que la mala racha había terminado una nueva falla de la transmisión automática nos dejó fuera de la ruta, y resolvimos cambiarla por una mecánica. Como esto llevaría mucho tiempo decidimos volvernos a Buenos Aires y regresar cuando todo esté listo.

Desde el punto de vista turístico tenemos muy poco para rescatar, esta ha sido y por mucho, la etapa más pobre. Si tenemos que armar un podio, los mejores lugares fueron El Archipiélago de San Blas, la ciudad de Cartagena y las montañas de Colombia, en ese orden.

Sabemos que el relato no resultó muy apasionante ya que fueron muchos problemas y pocas gratificaciones, por eso mismo les agradecemos más que nunca el habernos acompañado y esperemos que la próxima etapa sea la antítesis de esta.

QUINTA ETAPA

Cuando retornamos a Manizales en Colombia para encarar esta etapa, lo hicimos llenos de alegría y con la esperanza de haber terminado con los problemas con la caja automática. Poco tardamos en darnos cuenta de que Wilson Mesa nos había estafado con el cambio de transmisión; por suerte no bajamos los brazos y encontramos gente de bien en el taller de “Los Chespiritos” que dejaron la rodante en perfectas condiciones.

La estafa no sólo nos trajo un gran perjuicio económico, también una gran pérdida de tiempo que afectó el resto del viaje porque debimos volver a planificar el recorrido y eliminar algunos destinos.

Dejando atrás todas las “pálidas” recorrimos el sur de Colombia, la zona cafetera con sus hermosas y verdes montañas, la calurosa región cañera para terminar llegando al Ecuador. Pequeño pero hermoso país al que lamentablemente no le dedicamos el tiempo que se merece.

Luego vino el plato fuerte de esta etapa,  Perú, con su infinita oferta arqueológica y sus ciudades coloniales; visitamos una enorme cantidad de sitios arqueológicos de distintas culturas, lo que los hacía totalmente diferentes entre sí. También conocimos muchas ciudades coloniales, con su hermosa arquitectura y sus antiguas iglesias.

El excelente funcionamiento de la nueva caja y la rodante en general nos permitió trepar las montañas peruanas como si nada y coronar la etapa en la región del Cusco y Machu Pichu, la combinación de la arqueología con la naturaleza y los paisajes es maravillosa; por lejos fue lo mejor de la etapa.

Ni bien entramos en Bolivia, por temas familiares debimos interrumpir en forma inesperada y abrupta nuestro viaje, así luego de 73 días dejamos la rodante en la ciudad de La Paz y regresamos a Buenos Aires. Esperamos retomar y terminar nuestro viaje después de las fiestas. 

SEXTA ETAPA

Esta etapa, que no estaba prevista en nuestros planes originales, comenzará en la ciudad de La Paz donde dejamos nuestro MH y terminará en nuestra querida Buenos Aires. Seguramente será la más corta de todo el viaje, calculamos que en un mes habremos visitado los destinos que nos quedaron pendientes en Bolivia, cruzado la frontera y regresado a nuestro hogar.

Como en nuestro país haremos un viaje directo, esta vez no tenemos grandes expectativas, sino que más bien será una etapa de enlace. Como siempre les decimos, cualquier información sobre caminos, lugares o lo que consideren interesante que nos puedan hacer llegar, será muy bienvenido.

Falta muy poco para la partida, así que ya pueden ir preparando su equipaje para acompañarnos …¡¡¡ lleven pocas cosas porque son pocos días !!!.

 

Viernes 27 de febrero de 2015

Nos despertamos bien temprano con la idea de partir rápidamente y evitar los calores de esta zona. Los primeros kilómetros fueron asfalto y después tuvimos ripio hasta llegar a Ibibobo a 70 km de Villamontes, lo tragicómico es que fue la segunda vez que nos cobraron peaje por un camino de tierra. Allí en un puesto fronterizo lamentable, hicimos los trámites migratorios de salida de Bolivia, como el jefe hablaba por celular nos atendió el segundo, pobre, hasta tuvimos que explicarle como se usaba el sello fechador, eso sí, se molestaron porque sacábamos fotografías.

Con los pasaportes sellados continuamos camino por un asfalto regular hasta llegar a la frontera en Cañada Oruro donde hicimos los trámites aduaneros de salida de la rodante, ahí mismo hay una caseta de la aduana paraguaya donde apenas tomaron en una planilla, los datos básicos de nuestro vehículo y nos dijeron que en la ciudad de Mariscal Estigarribia se completaban los trámites migratorios y aduaneros.

Cuando preguntamos por los caminos se nos vino el mundo encima, los 200 km de ruta hasta esa ciudad que en los mapas figuran asfaltados, están tan destruidos que directamente no podríamos pasar; un camionero que hacía sus trámites me dijo que quince días atrás le insumieron 12 horas y que él y cuatro colegas más irían en caravana por la Picada 500, un camino de tierra en regular estado que podía hacerse en unas 7 u 8 horas. Eso sí, nos advirtieron que a la menor llovizna no intentemos seguir, que lo mejor es quedarse en un lugar firme y esperar hasta que seque porque la tierra colorada no perdona y es tan desolado que pueden pasar días hasta conseguir auxilio.

El empleado de la aduana me sugirió que me fuera por ese camino al instante, de forma que ante cualquier problema podríamos recibir ayuda de los camioneros que vendrían detrás. No perdimos un minuto y partimos; unos metros más adelante en un retén militar nos confirmaron todo el cuadro y nos desearon buena suerte.

Un rato antes de mediodía comenzamos a recorrer la polvorienta Picada Lobrego, unos 70 km que de a ratos pudimos hacerlos a 35 km/h, cuando tomamos la Picada 500 debimos bajar la velocidad a 25 km/h o menos; por momentos los pozos y los traicioneros “talcales” nos hicieron circular a paso de hombre, estos son como grandes pozos de profundidad desconocida cubiertos por un suave polvo colorado, cuando se pisa en ellos se levanta una nube, como si se soplara una talquera y la rueda cae al fondo. A pesar de que la rodante es muy hermética, la tierra entraba por todos lados, se me pegaba con la humedad de los labios y no podía soltar el volante ni siquiera para limpiarme; de fotografías ni hablar, era imposible, Nora viajaba agarraba hasta con los dientes a la butaca.

Se me cansaron los brazos de tanto volantear para evitar los accidentes del camino, pero no queríamos parar por nada del mundo, sólo lo hicimos por 10 minutos para tomar algo fresco y comer una fruta; después de tanta advertencia solo deseaba que se terminaran estos dichosos 150 km de tortura, conforme nos acercábamos a la ciudad las condiciones mejoraron y pudimos avanzar un poco más rápido, sólo un poco. Finalmente llegamos a destino a las 19:15 hs estaba realmente cansado, fueron casi 8 agotadoras horas las que nos insumió el trayecto con una parada mínima; en ellas sólo nos cruzamos con dos camiones y unas 5 camionetas, ¡¡¡ como para tener un accidente !!!.

Lo primero que hicimos fue hacer migraciones y con los pasaportes sellados nos fuimos a la Aduana, allí nos dijeron que como éramos del Mercosur no teníamos que hacer ningún tipo de trámite, ante nuestra insistencia porque nuestro vehículo es americano hicieron las consultas telefónicas y la respuesta fue la misma: Ningún trámite.

De ahí nos fuimos a una estación de servicio vecina, pedimos permiso para pernoctar y hasta nos dejaron enchufarnos. Mientras Nora barría el polvo del camino (parecía una motoniveladora) yo me di una ducha histórica; un rato después cenamos y nos fuimos a descansar. Ni bien apoyamos la cabeza en la almohada sentimos que comenzaba a lloviznar, con Nora nos dimos un fuerte abrazo y casi lloramos, otra vez por un par de horas zafábamos de lo que podía transformarse en un serio problema: el derrumbe y ahora el barro.

No fue fácil dormirme, me quedé pensando en todo lo vivido en estos días, el cruce del chaco paraguayo, las adversidades, la buena suerte, las casualidades y en nuestra maravillosa Bounder que se comportó a la altura de las circunstancias y respondió a todas las exigencias, ¡¡¡ qué vehículo!!! cómo lo vamos a extrañar.

 

Sábado 28 de febrero de 2015

Lloviznó buena parte de la noche y amaneció nublado pero sin agua, el cansancio del rally de ayer se hizo notar y nos despertamos más tarde de lo habitual. Desayunamos y partimos con la idea de llegar lo más cerca posible de Asunción; en el camino queríamos reaprovisionar nuestra heladera, sobretodo de gaseosas, tratar de conseguir el filtro de aire, cambiar unos Dólares por Guaraníes y comprar un mapa carretero del Paraguay. Para hacer todo esto nos recomendaron que fuéramos a Filadelfia, una colonia alemana distante unos 70 km.

Salimos de la estación de servicio esquivando el barro y para tomar la ruta debía subir el terraplén característico, cuando frené al borde para dejar pasar a los vehículos noté que el asfalto estaba todo mojado y éstos se movían muy lentamente. Arranqué suavemente, subí a la ruta y al querer girar, el vehículo siguió de largo patinando de costado, cuando comenzó a descender por el terraplén opuesto pensé que volcábamos, por suerte un rayo de luz iluminó mis neuronas y no intenté frenar ni corregir la dirección, sólo enderecé las ruedas y lo dejé patinar hasta que se detuvo.

En la bajada escuché un ruido y el grito de Nora, cuando paramos la vi en el piso, muda, aterrada y pálida; nos llevó unos cuantos minutos reponernos del susto, nos salvamos de volcar de milagro. En esa situación era imposible intentar volver a la ruta así que seguimos por el barro unos 500 mts hasta un camino secundario y por él accedimos al asfalto y vimos las huellas de la patinada.

En ese momento recordé el consejo que nos dieron ayer y comprendí porque todos los autos iban tan despacio, el barro colorado que cubría el camino era un jabón y por más que fuéramos muy despacio las ruedas cada tanto patinaban. Esta situación se mantuvo por un buen rato y se repitió en el cruce con cada camino secundario, de todos modos tampoco se podía ir a velocidad normal porque la ruta era un desastre, los pozos, los manchones sin asfalto y las trincheras se repetían permanente-mente; en varias ocasiones debimos circular por la banquina porque estaba mejor que el camino.

Llegamos a Filadelfia a las 11 hs y nos encontramos con que el banco, único lugar de cambio, estaba cerrado, después fuimos por el filtro a una casa de repuestos y sólo vendían para autos; mientras tanto se hicieron las 11:30 hs y todos los comercios cerraron. Sólo el supermercado quedó abierto, de entrada nos sorprendimos con que toda la cartelería del mismo estaba en alemán y de que todos, empleados y clientes, rubios y autóctonos lo hablaban; compramos algunas cosas y cuando salimos las calles estaban desiertas, literalmente el pueblo había cerrado.

Frustrados seguimos viaje por la tenebrosa ruta Trans-Chaco, “asfaltada” y que tanto habíamos soñado mientras recorríamos los polvorientos caminos bolivianos; nos habían dicho que era nueva, recién pavimentada, evidentemente nos tomaron el pelo. A poco de andar se desató una tormenta de agua y viento impresionante que sirvió para lavar el camino y refrescar el ambiente; pero la felicidad duró poco, nuestra Bounder empezó a fallar, como si le faltase combustible comenzó a perder potencia y tironear.

Por suerte estábamos cerca de la ciudad de Pozos Colorados, ni bien llegamos paramos en una gomería y cambié el filtro de nafta (gasolina), comenzaba a caer la tarde y el dueño no sólo nos permitió quedarnos a pernoctar sino que también nos facilitó energía eléctrica. Por una cosa o la otra en todo el día sólo habíamos avanzado unos 230 km, pero esto es así, a veces las cosas no se dan como uno las planifica.

Mañana intentaremos llegar a Asunción, lo ideal sería hacerle un lavado completo a la rodante antes de entrar en la capital, porque después seguramente se complicará.

 

Domingo 1 de Marzo de 2015

Luego de desayunar y acomodar todo para partir, nos despedimos de nuestro gomero anfitrión y salimos a la ruta. La primera sorpresa fue el buen estado del asfalto, inicialmente pensé que sería sólo en la salida del pueblo, pero no fue así, a medida que avanzábamos era mejor; la segunda fue la respuesta de la rodante, con filtro nuevo volaba, tenía que estar controlando la velocidad porque la felicidad me llevaba a pisar y pisar, de repente me di cuenta que estaba pasando a las camionetas y levanté el pié.

En varios poblados paramos para preguntar por un lavadero pero no tuvimos suerte, el único abierto tenía varios autos en espera y no aceptaban más. Continuamos devorando kilómetros, el paisaje siempre el mismo, verdes pastizales con gran cantidad de palmeras; nos llamó la atención la falta de cultivos, todas estas tierras están desmontadas pero no trabajadas.

Cuando llegamos a las proximidades de la ciudad de Cerrito la rodante comenzó a tironear de a ratos, supusimos que alguna basura del combustible había logrado pasar el filtro y estaba ocasionando la falla, en una estación de servicios cargamos unos litros de combustible y le agregamos un limpia inyectores para ver si solucionábamos el problema.

En Villa Hayes nos comunicamos telefónicamente con una familia conocida de Nora con quienes acordamos encontrarnos en un cruce para que desde allí nos guíen hasta su casa; nuestra Bounder seguía a los tironeos, un rato fallaba y después volaba.

Pasado el mediodía cruzábamos el puente                            y a media tarde ya estábamos en Asunción, todos reunidos y comiendo un rico asado paraguayo, la sobremesa se hizo larga y entretenida, mientras tanto Candy se dedicó a tirar líneas para la venta de la rodante; pero como allí no podíamos quedarnos, al atardecer partimos hacia la casa de Loren otra de las hijas de doña Limpia.

El lugar quedaba lejos y llegamos a la nochecita, estacionamos y continuamos charlando en la galería de la casa; para picar algo, encargamos unas pizzas y después de una larga charla nos fuimos a descansar. Había terminado nuestra travesía por el Chaco Paraguayo, ahora vendría la ingrata tarea de desprendernos de la que fue nuestra casa por más de dos años.

 

Lunes 2, 3, 4 , 5 y 6 de Marzo de 2015

Hoy era el principio del fin, había mucho que limpiar y rápido para poder mostrar la rodante con todo su potencial; decidimos comenzar por el interior y empezamos temprano.

Nora, aspiradora en mano, comenzó a sacar los kilos de tierra que traíamos del Chaco, mientras tanto yo me fui a buscar un cyber para comunicarme con la familia y contarles de nuestra llegada, estuve caminando casi una hora hasta encontrar donde conectarme a internet. A mi regreso comencé a ayudar a Nora, cuando vi toda mi ropa completamente roja por la tierra me quería matar, los cajones, alacenas y hasta el rincón más escondido tenía una gruesa capa de polvo, las horas pasaron y recién para el final de la tarde teníamos nuestro “ranchito” limpio y presentable.

Esa noche notamos la falta de costumbre con semejante limpieza, estábamos cansados y doloridos, así que ni bien cenamos nos fuimos a dormir.

El martes consultamos con Pedro, el esposo de Loren donde podíamos ir a lavar la rodante y nos recomendó una estación de servicio cercana, al rato ya estábamos entrando en el lavadero; mientras veíamos como le sacaban la tierra al motorhome, entablamos un diálogo con don Fernando quien resultó ser uno de los dueños del establecimiento.

El nos explicó que, en el Paraguay, las casas rodantes son poco usadas para el turismo, la mayoría las tienen los equipos de competición y corredores de rally y como él estaba vinculado al ambiente tuerca, podría hacernos algunos contactos. También nos invitó a quedarnos en su estación de servicio que por estar en un cruce estratégico, sería una muy buena vidriera; aceptamos su invitación y nos instalamos.

Por la tarde fuimos al supermercado en busca de muchas gaseosas (es impresionante lo que estamos tomando), algún vinito y provisiones, también compramos elementos para hacer unos carteles; de regreso a la rodante nos pusimos a pintarlos. Así pasó otro día más.

El miércoles los carteles ya estaban secos y lo primero que hicimos fue ponerlos del lado de adentro, llovía a cántaros y más que sentarnos a esperar alguna novedad de las líneas que habíamos tendido no podíamos hacer. Como a la tardecita paró de llover y nos fuimos a cenar unas pizzas a la casa de doña Limpia; el regreso casi se vuelve caótico porque los colectivos dejan de circular temprano y charlando se nos fue la hora, por suerte cuando ya estábamos muy preocupados apareció uno que nos llevó hasta la estación de servicio.

El jueves me decidí y fui a ofrecer la rodante a varias agencias de venta de vehículos cercanas a la terminal, en todas recibí prácticamente la misma respuesta:  “… no nos dedicamos a ese tipo de vehículos… “; si faltaba algo a mi regreso otra tormenta me obligó a caminar con el agua casi hasta las rodillas para poder tomar el transporte de regreso.

El viernes nuestra suerte cambió y comenzamos a cosechar resultados, de repente teníamos tres serios interesados, a todos les encantó el vehículo y les pareció bien el precio; todo dependía de los trámites aduaneros que tenían que hacer. También nos enteramos que el fin de semana había una competencia de rally en la ciudad de Villarrica y nos quedamos pensando si no era una buena oportunidad para mostrar la rodante.

Mientras cenábamos conversamos el tema con Nora y quedamos en que si no llovía iríamos hasta Villarrica; cuando nos fuimos a dormir veíamos los relámpagos en el horizonte lo que presagiaba una segura tormenta.

 

Sábado 7 de Marzo de 2015

Finalmente no llovió y fue una noche muy fresca que aprovechamos para descansar plenamente, después del desayuno esperamos a un señor que vendría a ver la rodante, lo aguardamos durante toda la mañana y no vino. Aunque la espera no fue totalmente en vano ya que los carteles atrajeron a dos personas, una de ellas también nos recomendó efusivamente ir al rally a mostrar la rodante.

Después de tanta recomendación nos decidimos y poco antes del mediodía partimos, son unos 150 km de ruta asfaltada en buen estado y casi sin tránsito, la rodante volaba y tenía que estar cuidándome porque fácilmente me excedía ampliamente de la velocidad permitida.

Cuando llegamos a la ciudad de Villarrica preguntamos donde era el Parque Cerrado y fácilmente llegamos a él, estacionamos en la avenida de ingreso y pusimos los carteles de venta; después nos fuimos a pasear, ver los boxes y sobre todo los motorhomes de los equipos, había alrededor de una docena, la mitad gigantescos muy nuevos, se esos que salen fortunas, el resto mucho más modestos. En general casi todos los autos estaban corriendo así que no había mucho para mirar, dimos una vuelta completa e hicimos nuestro estudio de mercado.

Consultamos en la organización si nos permitían estacionar dentro del predio pero nos dijeron que era exclusivo para los equipos y corredores, salvo lugares VIP para uso comercial que valían un disparate. Volvimos a la rodante y mientras sufríamos un calor infernal vinieron varios curiosos, más que nada para conocer como son estos vehículos y sacarse fotografías, también vino una familia muy numerosa de Ciudad del Este a la que le gustó mucho y quedaron en volver más tarde con su hijo que en ese momento estaba corriendo, pero creo que más bien deberían buscar un tren o una rodante con acoplado.

Por suerte al caer el sol la temperatura ambiente se hizo un poco más llevadera, no obstante el calor continuaba sintiéndose fuerte. Después de cenar ya no quedaban visitantes y aprovechamos para mejorar nuestra posición, nos instalamos justo en la puerta del Parque Cerrado, más en la vidriera imposible.

Nos quedamos hasta bien tarde charlando y tomando un vinito bien fresco, cuando el sueño (y el tinto) nos tumbaba nos fuimos a dormir.

 

Domingo 8 de Marzo de 2015

Con las primeras luces del día nos despertaron los ruidos de los autos, muchos pilotos salieron a probar sus máquinas y pasaban a nuestro lado haciendo “roncar” los motores.

Mientras desayunábamos comenzaron a volver a boxes, hubo uno que regresó tan golpeado que no creo que haya podido correr más tarde. Nosotros pacientemente aguardamos en vano a los interesados, vinieron varios a preguntar, pero de lejos se notaba que venían a curiosear y sacarse fotos.

Para medio día todo ardía, por un lado el clima estaba insoportable y la competencia llegaba a su fin, en las últimas series todos salían a jugarse a todo o nada y en los boxes había mucho trabajo, nervios y gritos. En ese momento nos dimos cuenta que el horno no estaba para bollos y menos para ir a mirar una rodante que se vendía; así que decidimos regresar a la estación de servicio en Ypané y esperar que el lunes, terminada la competencia, alguno llame por teléfono.

La vuelta fue muy tranquila, la ruta desierta y en una hora y media estábamos de vuelta, como encontramos nuestro lugar ocupado debimos estacionar a pocos metros.

Al rato increíblemente vinieron tres interesados, prácticamente uno detrás del otro, todos pasaban por la ruta y vieron los carteles. De todos creo que sólo uno quedó realmente motivado.

Cuando oscureció fuimos al centro a comprar algo para cenar, ante la escasa oferta que hay (no hay restaurantes, terminamos en un lugar donde nos prepararon unas hamburguesas tremendas. De vuelta en la rodante cenamos y nos fuimos a descansar contentos, a pesar de no haber tenido un resultado concreto, habíamos hecho el intento y mañana veríamos los resultados.

 

Lunes 9 al 13 de Marzo de 2015

No tiene sentido que les relate cada día en especial ya que fueron muy similares. En lo que respecta al clima, el calor era insoportable, para peor donde estábamos estacionados nos daba el sol todo el día; este factor también cambió nuestros hábitos alimentarios, encender una hornalla era una locura y ni que hablar del horno, así que Nora en estos días no cocinó, nos arreglábamos con ensaladas, pollo rotisado, lomitos o hamburguesas.

Por la venta del MH recibimos bastantes visitas, en su mayoría no tenían idea de lo que es una casa rodante, muchos curiosos que terminaban confesando que sólo conocían estos vehículos por películas; los pocos realmente interesados eran familias numerosas que necesitaban otro tipo de vehículo. En todo este proceso aprendimos lo que es la informalidad paraguaya, la cantidad de “plantones” que nos comimos, las horas de espera y los llamados a cualquier hora fueron moneda corriente.

Mientras tanto recibíamos opiniones y consejos de todo aquel que se acercaba, entre ellos la recomendación de estacionarnos el fin de semana, con los carteles de venta en la entrada del Parque de la Salud, ubicado cerca del centro de Asunción en un barrio muy residencial de gente de altos ingresos.

La palabra parque nos sonaba a árboles, sombra y aire fresco; así que la sola idea de pasarla mejor nos motivó para la mudanza y el viernes partimos. En el camino paramos en la Terminal de Micros para averiguar los días, horarios y tarifas de los buses para el regreso a Buenos Aires.

También aprovechamos el acercarnos al centro de la ciudad para ir a la Aduana, porque veíamos que el entusiasmo de los interesados en nuestra rodante, se terminaba diluyendo en la burocracia aduanera, averiguar los impuestos y gastos para la nacionalización parecía una tarea interminable. Para terminar con esta situación me fui personalmente a la Aduana, allí me atendieron muy bien, me explicaron cómo eran los trámites, me dieron la tasación de nuestro MH y hasta me presentaron a un joven despachante para que me haga un presupuesto total, impuestos, gastos y honorarios que demandaría el trámite. Contento por lo logrado seguimos camino hasta el parque, cuando llegamos tuvimos la suerte de poder ubicarnos junto a la puerta de ingreso debajo de un gran árbol y para coronar la buena racha, el administrador del lugar nos permitió enchufarnos.

Cuando pensábamos que mejor no podíamos estar nos dimos cuenta que teníamos señal de Wi-Fi, ¡¡y de la buena!!. A la tardecita el lugar se llenó de autos, no cabía un alfiler; a pesar de la gran cantidad de gente que vió nuestros carteles sólo un par de curiosos se acercaron.

Cuando oscureció el lugar quedó totalmente vacío, sólo nosotros y el personal de seguridad, cenamos y nos fuimos a descansar con la esperanza de que mañana aparecería el futuro dueño de nuestra amada rodante.

 

Sábado 14 y 15 de Marzo de 2015

Nos despertamos con un día esplendoroso, a pleno sol, ni una nube en el cielo; a esta hora días así son motivantes, pero más tarde cuando el calor se torne insoportable vamos a agradecer el estar debajo de este gran árbol y con dos ventiladores a full.

Desde temprano teníamos la rodante ordenada y preparada para ser mostrada porque  pensábamos que con un día así serían muchos los que vendrían al parque o al natatorio de enfrente y verían nuestros carteles de venta; no nos equivocamos, a media mañana no quedaba un lugar para estacionar. Y fueron unos cuantos los que se detuvieron a observarlos.

Para no ser denso en el relato les resumo: tuvimos unos 20 pedidos de gente que quería sacarse fotos, tanto fuera como dentro de la rodante (cholulos), 2 ó 3 que la miraban “para un amigo o  pariente” (cholulos mentirosos, je je) y sólo un interesado real que proponía una permuta por otro vehículo.

Conclusión, pasamos un día movidito mostrando la rodante y describiendo nuestro viaje tantas veces que parecía un recitado repetido, pero todo resultó totalmente infructuoso.

El domingo también amaneció brillante, ordenamos el MH y con la esperanza de que apareciera un comprador nos sentamos a esperarlo. Las horas pasaban y observamos que no había movimiento, el natatorio estaba cerrado y el estacionamiento del parque totalmente vacío, le preguntamos qué ocurría a los muchachos de seguridad y estos nos respondieron que los domingos “no pasaba nada”.

Por la tarde nada cambió así que durante la cena nos replanteamos la estrategia y decidimos que así las cosas no funcionaban y decidimos que le dejaríamos a Jorge la rodante para que el la venda y nosotros regresaríamos a Buenos Aires. Para ello combinamos con Jorge que el lunes iríamos a una escribanía a firmar la autorización de venta y comenzaríamos con el operativo retorno.

Fue difícil conciliar el sueño, mil cosas me dieron vueltas en la cabeza, no me convencía la idea de dejar así nuestra “casa”, pero creí que era lo mejor. En un momento noté que Nora estaba inquieta y no se dormía, le pregunté qué le pasaba y su respuesta fue tan coincidente con mis pensamientos que me resultó tranquilizante. Como siempre los dos somos uno.

 

Lunes 16 al 19 de Marzo de 2015

Desde temprano estábamos listos para partir y apenas pasadas las 8hs nos pasó a buscar Jorge para guiarnos hasta donde tiene sus oficinas, cuando llegamos ingresamos y estacionamos la rodante en el patio de la misma, de allí partimos en su auto a una escribanía cercana para firmar la Autorización de Venta; mientras tanto, Nora comenzaba a juntar nuestras cosas para preparar los bultos a despachar y armar las valijas con las que viajaríamos.

El trámite notarial fue rápido y simple, a media mañana ya estaba de regreso y me puse a vaciar las bauleras de la rodante separando lo que dejaríamos de lo que llevaríamos; a la tarde me dediqué a acomodarlo en las cajas, me sorprendí de la cantidad de cosas que se van acumulando con el tiempo y ¡¡¡ cuántas porquerías juntamos !!!.

Cuando comenzó a oscurecer aún no habíamos terminado, pero estábamos tan cansados que decidimos cenar y continuar por la mañana bien temprano.

El martes por suerte amaneció nublado lo que significó un alivio porque la temperatura resultó tolerable, después de desayunar y calculando que terminaríamos de armar las cajas en un rato, combinamos telefónicamente con el “pasero” para que las retire por la tarde. El las llevaría hasta la ciudad de Clorinda en Argentina y las dejaría en el expreso que las traería a Buenos Aires.

Parece que no fuimos muy claros porque al rato se apareció a buscarlas, para nosotros fue un favorable malentendido porque no queríamos sacar los pasajes hasta no despachar los bultos; le teníamos miedo a la informalidad paraguaya, no sea cosa que perdiéramos el bus por las cajas. Antes de mediodía se las llevó y yo salí volando a la Terminal para comprar los pasajes.

La suerte nos continuó sonriendo: conseguí comprar los pasajes en las condiciones que queríamos y para mañana a medio día. Decidimos viajar en bus porque si lo hacíamos en avión desde el Paraguay, los pasajes eran muy caros y además era imposible comprarlos de un día para el otro; por otro lado desde la ciudad de Formosa, si bien la tarifa aérea es increíblemente barata las combinaciones de buses que hay que hacer para llegar desde Asunción hasta el aeropuerto es interminable.

Pasado el mediodía estaba de regreso en la rodante, almorzamos y durante la tarde terminamos de armar las valijas y fuimos a despedirnos de Cande y familia; por la noche tuvimos nuestra última cena en la rodante, con mucha tristeza calentamos y comimos una pizza como pudimos, porque ya habíamos despachado toda la vajilla; eso sí, para garantizarnos poder dormir liquidamos el stock de Malbec que nos quedaba en interminables brindis por el fin del viaje, la despedida de este inolvidable motorhome y cualquier otra razón que se nos ocurría.

A media mañana del miércoles, el padre de Jorge tuvo la amabilidad de acercarnos hasta la Terminal de Buses y partimos puntualmente a mediodía. El viaje fue excelente y ni se notaron las 17 horas que duró, dormimos la mayor parte del tiempo; a primera hora del jueves llegamos a la Terminal de Retiro en Buenos Aires y desde ahí en un taxi en minutos llegamos a nuestra casa.

De esta manera pusimos punto final a nuestro viaje, no fue el deseado pero fue el que las circunstancias determinaron, las conclusiones se las cuento en el resumen porque ahora me emocioné.

 

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